Tratamiento con Menores
Introducción
El programa dirigido a menores es uno de los más actuales, a consecuencia de las edades tan tempranas en las que esta el juego presente, hemos ido adaptando nuestro tratamiento en función a los nuevos perfiles.
Venimos observando hace unos años que los jóvenes son potenciales clientes de los salones de juegos, es más, en algunas ocasiones acuden, debido a los bajos ingresos que tienen siguen recurriendo al juego. Aunque por ley es obligatorio para entrar ser mayores de edad, nos encontramos con que su primer contacto empieza siendo menores.
La población en general está en riesgo de caer en cualquier momento del ciclo vital en el juego, aun así, hay factores predisponentes o de riesgo que pueden generar o reforzar la conducta de juego, y que podemos encontrar en el inicio de la conducta de juego. Nos encontramos entre otros, con factores personales, familiares y socioambientales (EDIS, 2003; Garrido, Jaén y Domínguez, 2004).
Desde nuestro tratamiento trabajamos con menores en prevención secundaria y primaria. La prevención secundaria es aquella encaminada a detectar la enfermedad en estadios precoces mediante el establecimiento de medidas adecuadas que puedan impedir su progresión) sí puede desempeñar una función de vital importancia para la sociedad en general y, en particular, para todas las familias o padres/madres de jóvenes que acuden a nuestra asociación demandando ayuda por el uso problemático de juego en sus hijos o familiares menores.
En primer lugar, le ofrecemos información y pautas de control estimular, así como la recomendación de la inscripción de los familiares adultos en el RGIAJ, como anteriormente exponíamos
Así mismo, los progenitores de aquellos menores que bien hacen un uso problemático con el juego, o bien cumplen ya los criterios diagnósticos para el trastorno por juego, pueden acudir a terapias de familiares de jugadores, con la finalidad de conocer las características y síntomas de esta enfermedad, así como para aprender estrategias de actuación con sus hijos/as. De este modo, cuando el menor cumpla la mayoría de edad ya podrá acudir también a tratamiento de terapias de autoayuda y ayuda mutua junto con su familia que actuará entonces como co-terapeuta. Esta intervención puede ser muy valiosa para conseguir el control estimular con el/la menor desde el momento de la llegada a la asociación (control del dinero, acceso a páginas de juego, gestión del tiempo), así como para trabajar sobre otros factores que pueden interferir en el buen funcionamiento familiar: identificación y abordaje de estilos comunicativos disfuncionales en la familia, etc.
Los factores que potencian que la persona jugadora le influyan a lo largo de su enfermedad, son los siguientes:
Factores
Los factores que potencian que la persona jugadora le influyan a lo largo de su enfermedad, son los siguientes:
Factores Predisponentes o de Riesgo
Entre los factores predisponentes o de riesgo (factores generadores o reforzadores de la conducta de juego y que a su vez pueden ser predictores de la misma) que podemos encontrar en el inicio de la conducta de juego nos encontramos entre otros, con factores personales, familiares y socioambientales.
(EDIS, 2003; Garrido, Jaén y Domínguez, 2004). (2016). Guía Clínica: Actuar ante el juego patológico. Dirección General para las drogodependencias y adicciones).
Factores Personales
Se corresponderían con las características que posee la persona y que le predisponen a utilizar el juego como una vía de escape a sus problemas, tanto de estado de ánimo, ansiedades, búsqueda de sensaciones y ocupación del tiempo, otro tipo de adicciones, etc. A continuación, nos centraremos en los que más destacan. (2016). Guía Clínica: Actuar ante el juego patológico. Dirección General para las drogodependencias y adicciones).
- Características de Personalidad.
- Factores Biológicos
- Factores de Aprendizaje.
- Variables Cognitivas.
Ejemplos de factores de riesgo personales serían entre otros (EDIS, 2003):
- Sensación de no poder superar dificultades.
- Pérdida de la confianza en sí mismo.
- Insatisfacción en su vida actual.
- Insatisfacción en los estudios o trabajo.
- Sensación de agobio o tensión.
Factores Familiares
Entre los factores familiares que parecen ser de riesgo o predisponentes al juego, nos encontramos según la Sociedad Americana de Psiquiatría (APA, 1995) entre otros con una disciplina familiar inadecuada, inconsistente o excesivamente permisiva, la exposición al juego durante la adolescencia, la ruptura del hogar, unos valores familiares apoyados sobre símbolos materiales y financieros, la falta de planificación y el despilfarro familiar, etc.
También parece ser predisponente el tener padres con personalidad inestable, muy competitivos y enérgicos, etc. (Greenberg, 1980). Sin embargo, hay veces en que los vínculos familiares pueden frenar el desarrollo del juego patológico (Robert y Botella, 1994). II Plan Andaluz sobre Drogas y Adicciones 052 053 Luego los factores de riesgo familiares podríamos resumirlos en (EDIS, 2003):
- Malas relaciones madres y padres con hijas e hijos.
- Malas relaciones entre la pareja.
- Abuso de alcohol, drogas o juego en los progenitores.
- Mala situación económica.
Factores Socioambientales
Entre los factores sociales y culturales nos encontramos con la gran disponibilidad y el acceso fácil al juego, así como la aceptación social, que incrementan la prevalencia del juego patológico en la población (Allcock, 1986).
A medida que la participación en el juego se extiende a la población general, también lo hace la incidencia del juego patológico. Dentro de la exposición al juego, también podríamos distinguir varios aspectos como serían el tipo y número de juegos legalizados, el acceso a los juegos, el poder adictivo del juego y las primeras experiencias con éste.
Y por último podríamos destacar también entre otros factores, los medios de comunicación, que ejercen un poder de persuasión importante sobre la población. Ejemplos de factores de riesgo socioambientales serían entre otros (EDIS, 2003):
- Grupo de iguales de jugadoras y jugadores.
- Conducta de juego en lugares de diversión.
- Facilidad de acceso al juego.
- No participación social.
- Mala situación contractual o paro.
- Trabajo a destajo o alto rendimiento.
- Jornadas de trabajo prolongadas.
- Cansancio intenso o estrés en el trabajo.
Fases
Los jugadores pasan por una serie de fases que no se van dando cuenta ellos mismos, pero se va desarrollando la patología.
Suele describirse a través de las fases propuestas. Para Custer (1984), el desarrollo y progresión del juego sigue un patrón uniforme. En la adolescencia es donde habitualmente suele comenzar el juego, aunque puede hacerlo en cualquier edad (se está observando en una edad muy temprana en videojuegos), transcurriendo desde las primeras apuestas hasta la pérdida total del control, un promedio de cinco años (con límites entre uno y veinte años). La persona jugadora pasa entonces por tres fases: ganancia, pérdida y desesperación. Lesieur y Rosenthal (1991), añaden una cuarta fase, la de desesperanza o abandono.
Primera Fase o de Ganancia al Principio
Se dan frecuentes episodios de obtención de premios, que llevan a la persona jugadora a una mayor implicación en el juego y a creer que es un jugador excepcional, resultado de sus habilidades personales, de forma que este comenzará a creer en su propio sistema, ayudando las grandes ganancias a alimentar su autoestima y su imagen de gran jugador.
Tales ganancias le producen una gran excitación y expectativas de que puede aún ganar más dinero. El posible refuerzo social que recibe de sus amistades está, también, jugando un papel crucial en el mantenimiento de estas expectativas irracionales acerca del control sobre el azar, no entienden que el azar nunca se controla. Las pérdidas se ven como producto de una mala racha, malos consejos o mala suerte transmitida por algo o alguien presente, pero siempre atribuido a factores externos.
En esta fase puede mantenerse desde varios meses a varios años y suele concluir con una gran ganancia, que sumada a los triunfos anteriores hace pensar que no sólo se puede repetir en el futuro, sino que incluso puede llegar a ser mayor.
Fase de Pérdida
Quien juega mantiene una actitud excesivamente optimista que le conduce a aumentar significativamente la cantidad de dinero que arriesga en el juego.
Una vez que la persona se ha hecho jugador habitual, el factor más importante que va a facilitar que se convierta en jugador patológico, según Lesieur (1984), es su accesibilidad al préstamo. Cuando el jugador pierde todo su dinero tiende a acudir a otras fuentes para conseguirlo.
Cuando las deudas se han disparado y las posibilidades de obtener las cantidades de dinero que necesita se reducen, ve todas sus opciones disponibles para obtener dinero con que poder pagar estas deudas, limitadas a una: el juego.
Se produce el fenómeno de “caza” descrito por Lesieur, consistente en que el jugador cada vez juega más para intentar resarcirse de sus deudas, cada vez pierde más y las pérdidas son mayores. Ahora ya no juega para ganar sino para recuperar lo perdido. Las deudas y pérdidas amenazan su autoestima y su situación financiera.
Fase de Desesperación
Estas dos fases se sitúan antes de cruzar una delgada y muchas veces invisible línea hacia el juego patológico, en la que se alcanza la tercera fase o fase de desesperación, donde el juego alcanza gran intensidad en la persona, viviendo éste solo para jugar, incrementando de nuevo el tiempo y gasto de dinero dedicados al juego, aparece un estado de pánico causado por las cuantiosas deudas, el deseo de pagarlas con celeridad, el alejamiento de la familia y de su entorno social, la reputación tan negativa que le persigue y el deseo nostálgico de recuperar los días de gloria.
Esto le dirige hacia el atajo frenético de conseguir esa incalculable ganancia que le solucione los problemas, lo que le lleva a aumentar los riesgos y el juego irracional y verse implicado en mayores problemas financieros y legales, para posteriormente ir desvaneciéndose dicho optimismo poco a poco por primera vez.
Fase de Desesperanza o Abandono
Lesieur y Rosenthal (1991), añaden una cuarta fase, la de desesperanza o abandono. En ésta quienes juegan asumen que nunca podrán dejar de jugar. Incluso sabiendo que no van a ganar siguen jugando; precisan jugar por jugar, hasta quedar agotados.
La necesidad por recuperar el dinero perdido y poder devolver las deudas contraídas, hace que cada vez dedique más tiempo al juego, lo que provoca que destine cada vez menos tiempo e interés a la familia y al trabajo, unido al cúmulo de excusas y mentiras, hace que tanto en el marco familiar como en el laboral comenzarán a surgir problemas, siendo algunas de las consecuencias que siguen, y que van a agravar aún más el problema.
Proceso del Tratamiento
Citas de Inicio
Tras ser acogidos por los voluntarios, y después de las citas de inicio con el Psicólogo/a, la Trabajadora Social realiza las citas de inicio en la que se tiene una primera entrevista con los usuarios y se abren la Ficha Social y la Historia Social para expedientarlos.
En las citas de inicio se ve al jugador y a su posible acompañante de manera individual, complementando la historia de vida y de juego con la información del familiar. En esta primera toma de contacto se estudia la historia de vida y de juego de ambos, y se diagnostican otras posibles problemáticas sociales para trabajar posteriormente.
Citas de Seguimiento
Tras un primer diagnóstico en la cita de inicio, cada mes y medio aproximadamente, los monitores citan a los usuarios para las citas de seguimiento con el Psicólogo y la Psicóloga. El grueso del tratamiento psicológico en las citas de seguimiento se puede resumir en las siguientes actuaciones:
- Prevención, diagnóstico y tratamiento del juego.
- Prevención de cronificación del problema.
- Prevención de otras adicciones con o sin sustancias.
- Administración de escalas (SOGS-R, IPJ, AUDIT, NODS, Escala de Autoestima, UPPS, etc.).
- Diagnóstico y tratamiento de posibles problemáticas duales (depresión, ansiedad, bipolaridad, TDAH, fobias, etc.).
- Control de la abstinencia total.
- Control estimular del juego.
- Control total de las cuentas por parte del familiar.
- Hoja de justificación de gastos.
- Ayuda a cambios de hábitos y facilitación de nuevas técnicas.
- Autorregistro de la conducta de juego.
- Autorregistro de las situaciones que pueden favorecer o aumentar la problemática.
- Autorregistro del deseo de jugar.
- Evaluación y diagnóstico del familiar: repercusiones familiares, sociales, económicas, académicas, etc.
- Evaluación de factores de riesgo y de protección (explicados en la fundamentación).
- Estrategias de afrontamiento y solución de problemas.
Esta intervención es imprescindible debido a que al inicio la persona no está receptiva para el tratamiento, aunque reconozcan que tengan un problema el adaptarse a ciertas normas les cuesta, por ello el psicólogo o psicóloga les hace entender los motivos de porque los deben de seguir y poder llevar a cabo un tratamiento mucho más efectivo a través de las actuaciones mencionadas anteriormente.
Por otro lado, se trabaja con los menores o jóvenes en el ámbito social para que sea un programa amplio en el tratamiento.
Intervención Social
La intervención social viene a continuación de un primer contacto de la persona, a través de diferentes vías:
- Derivación de otra entidad, servicios de salud públicos o privados, o Servicios Sociales.
- Captación mediante publicidad o a través de las jornadas de sensibilización y prevención.
- Llamadas telefónicas.
- A través de la página web o el Facebook de ASEJER.
El ámbito social está cubierto por la Trabajadora Social, en coordinación con el resto del Equipo Terapéutico.
Modelo Ecológico-Sistémico
Se plantea al individuo desde una perspectiva biopsicosocial que lo incluye en un entorno en constante cambio.
El jugador no sólo viene con una sintomatología médicamente diagnosticable, sino que el juego trae consigo consecuencias (económicas, familiares, laborales, etc.) que hay que tratar de manera integral para que la rehabilitación sea óptima.
Desde esta perspectiva holística, tras la primera entrevista, se diagnostican qué otros problemas y consecuencias arrastran debido al juego, y si así fuera se le van citando con la Trabajadora Social para irlos trabajando. Puede ocurrir que en la primera entrevista no se diagnostique nada reseñable, pero que a lo largo de las terapias y de los equipos terapéuticos, la/el Psicóloga/o y los monitores/as, los deriven porque se ha detectado por parte de éstos, o demandado por el jugador o familiar, algún problema emergente. Por ejemplo, un jugador/a joven puede llegar a ASEJER empleado, pero estando en rehabilitación, puede quedarse parado, situación muchas veces de riesgo hacía una posible recaída, ante lo que hay que actuar para enseñarles a convertir ese factor de riesgo en uno de protección, por ello se realiza orientación laboral y ocupacional.
Orientación Laboral
Se lleva a cabo cuando es mayor de edad y siempre y cuando la demande: se aportan pautas para la búsqueda de empleo activa, elaboración de currículum vitae, realización de entrevistas laborales; cómo estar atentos a las bolsas de empleo y a las ofertas de empleo diarias a través de particulares, prensa o Internet debido a que muchas ocasiones desconocen el funcionamiento digital de la búsqueda de empleo; coordinación con Instituciones dedicadas a la orientación laboral como Andalucía Orienta o el Servicio Andaluz de Empleo.
Orientación Ocupacional
Mostrarles servicios y opciones de formación gratuitas o no, privadas o públicas que les permitan adquirir conocimientos para el desempeño de una profesión.
Según sus necesidades y demandas podrán/querrán acceder a un tipo de formación u otras (cuantía, duración, vocación…). Se trabaja con la persona a nivel individual, que ideas tiene de formación. Se realiza un itinerario de opciones, niveles de estudios, tiempo de los estudios y salidas profesionales.
Se va trabajando en cada sesión y descartando las opciones que se ponen encima de la mesa en las anteriores sesiones. Hasta que la persona decide cual, siempre y cuando exista la posibilidad de barajar varias opciones puesto que esta se da esa posibilidad en el caso de las universidades.
Sobre estas últimas hay un seguimiento semanal hasta que se consigue el objetivo.
Con el menor se trabaja mucho más enfocado a nivel individual, ya que a nivel grupal las terapias no están adaptadas para ellos. A nivel individual se siente más cómodos y se les refuerza mucho más la conducta.
Lo que hacemos en el programa con menores al fin y al cabo es cubrir todas las áreas de la persona al igual que con los demás pacientes que están en tratamiento, pero siempre adaptándonos a las edades concretas sobre todo de los jóvenes o menores.
Evaluación
La evaluación es continua, ya que el seguimiento es semanal, hasta que se convierte en mensual a lo largo del tiempo o cuando cumplen el objetivo o el empleo principalmente y las rutinas establecidas.
